miércoles, enero 17, 2007

ACCION PSICOMÁGICA

ACCIÓN PSICOMÁGICA
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B. no es psicólogo ni poeta. Ofrece gratuitamente recetas psicomágicas. Hace psicomagia sin saber qué es la psicomagia. En realidad B. receta acciones psicomágicas a sus amigos o conocidos. Yo soy uno de sus visitantes. Le quiero un montón. B. es mayor, vive en un lugar secreto, al que siempre me han llevado terceras personas. B. vive al lado de un río y colecciona máquinas de coser en su garaje. Le he pedido una para construir un objeto surrealista. No me la quiere dar.

Hace unas semanas le comenté que me encontraba atascado en una situación personal agobiante. Resulta que este año me he matriculado en una segunda carrera. El hecho de compaginar el trabajo con una segunda y nueva carrera me obstaculizaba en la búsqueda de concentración. Le comenté a B. el caso. B., una vez más.

B. me preguntó por el entorno que se encontraba próximo a mi casa; por la ubicación exacta de la universidad. Me pidió que le describiera al detalle los alrededores, así como su posición respecto del lugar donde vivo. Tras tres días de espera, me contestó:

Mira Vicente, lee atentamente la siguiente receta. Me habías comentado que tu casa se encuentra cerca de la universidad en la que actualmente estudias. Si no recuerdo mal, en un lado de la carretera de los Castros está tu casa, en el otro la Universidad. También me has informado de que existe un puente que une ambos lados de la carretera. Estupendo. Vas a hacer lo siguiente:
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1-Elige un día en el que haga frío o incluso llueva.
2-Acude con tus zapatos más caros.
3-Hazte de dos fotos tuyas: una de hace más de un año y otra reciente.
4-Acude al puente que une ambas aceras y coloca –sin atraversarlo aún- una foto en cada lado: la antigua en el lado en el que se encuentra tu casa y la actual en el lado en el que está la universidad.
5-Regresa a la acera en la que está tu casa y descálzate, quítate también los calcetines.
6-Abandona los zapatos en el comiendo del puente, bien colocados.
7-Comienza a recorrer, lentamente, el puente, de un lado para otro. No tengas miedo de que te roben el calzado. El calzado simboliza tu pasado. Enfréntate al hecho de que puedan robarte el calzado; vence ese miedo, quítale importancia.
8-Mientras recorres el puente mira hacia los edificios de la universidad.
9-Cuando llegues al otro extremo, recoge tu foto, guárdatela en el bolsillo. Esta foto te acompañará a los exámenes y clases.”
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Por suerte, por temas de mera burocracia, tenía en mi poder una foto de tipo carnet de mi anterior currículum. Asimismo tenía en mi poder una foto reciente, con la que formalicé la matrícula para este año. El domingo pasado acudí a la Avenida de los Castros y realicé la acción tal y como la planteó B. pero con ligeras variantes. Entre otras cosas me pinté los pies de verde, color de la eternidad.
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Acudí al puente en cuestión. Coloqué las fotos en sendos extremos y regresé al lado del puente que da a mi casa. Una vez allí, respiré profundo, me descalcé y durante unos minutos realicé unos ejercicios respiratorios asociados con la meditación. Se dio el caso de que justo en ese instante pasó una anciana, que se quedó mirándome extrañada, porque me vio descalzarme. Sentí cierto temor a que se asustara, ya me había pasado en más de una ocasión el verme increpado por personas que no entienden qué es una acción poética, personal y totalmente pacífica. Posé los zapatos al comienzo del puente y comencé a caminar. La señora me dijo que me dejaba allí los zapatos. Me limité a decirla "no se preocupe señora, los estoy abandonando adrede". La señora siguió allí de pies, mirándome, pero yo ya no podía mirar atrás. Temí que avisara a alguien y llevada por el miedo, la envidia o la frustración dijera que la había hecho algo, pero enseguida comprendí que aquello era parte del reto psicomágico, el afirmarme en ese abandono de mi pasado reciente. Seguí caminando hasta el otro extremo. Una de las sensaciones que predominaron durante el trayecto fue el frio de las losas del puente, sensación que intensificó de alguna forma la acción misma; la reforzaba en su carácter ritual. Una vez en el otro extremo recogí mi foto actual, la besé y me la guardé en el bolsillo izquierdo de mi pantalón.
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Las consecuencias de la sugestión psicomágica no se hicieron esperar. Este mismo lunes he podido estudiar sin parar durante toda la tarde. Además de perder el miedo a participar activamente en clase. También, la foto actual que recogí en el extremo final del puente me acompaña a todas las clases y jornadas de estudio.
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Si queréis contactar con B. lo tenéis dificil, pero su hermana tiene internet y a través de ella se pueden canalizar peticiones de recetas psicomágicas. Su correo es:

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