lunes, enero 01, 2007

PARA ELIA

Me basta así: tú, mis ojos, el mar y el universo.

Mientras crezca este amor que explica todo,
mientras tus dulces manos entren en mí
como entra la luz en la mañana y en tus formas más bellas.

Quisiera, a veces, que eternizase el tiempo tu presencia
y que dios no borrará tus palabras.

Yo lo noto: cómo me voy volviendo sólo tú
disolviéndome en ti.

He aquí la eternidad que yo comprendo.

Tu corazón: mi cuna. Nace en él mi palabra.

1 comentarios:

A las 7:03 p. m. , Blogger ASFOSO ha dicho...

Bonitas poesías Vicente, sigue así. un abrazo.

 

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