jueves, junio 01, 2006

Crítica. "Poemas para cruzar el desierto"


He aquí una crítica acerca de la antología de Angel Sierra "Poemas para cruzar el desierto" de Lydia Rodríguez:

http://www.comentariosdelibros.com/come2005-1/book0041-2005.htm

El arranque es suave.

"En palabras del antólogo, Ángel Sierra, esta antología “supone un reencuentro con los autores que han colaborado en la colección (…). Este reencuentro en el desierto es una tentativa de construir puentes hacia el futuro, hacia un futuro abierto a nuevos retos y posibilidades dentro del terreno poético”."

Pero después arremete contra el antólogo de este modo:

"Buenas palabras y pretensiones que, sin embargo, unas cuantas líneas más abajo, se desvirtúan cuando declara la guerra a todo el panorama literario actual y arremete contra la llamada poesía de la experiencia, sirviéndose de un lenguaje soez y vulgar. Y para muestra, aquí transcribo una de sus lindezas: "el panorama literario de la España actual poética deja mucho que desear. Hay muchos gualtrapas que si estuvieran juntos en un Gran Hermano acabarían a hostias entre ellos"."

Algo de razón tiene, creo yo. Quizá en las formas. Pero lo que ha pretendido el antólogo, creo yo, es abrir la antología de una forma un tanto canalla; intentando no divinizar la poesía, describiendo de forma cruda y directa lo que es una gran verdad: las luchas de poder entre poetas. Así todo coincido con Lydia en que la forma pues no es muy acertada. Se podría haber dicho lo mismo de otra forma.

En esta antología tuvimos la suerte de aparecer tres poetas cántabros: Mariano Calvo Haya, Marcos Díez Manrique y un servidor. Creo sinceramente que esta antología -y no lo digo porque esté incluido- es una de las mejores que se han editado en los últimos 5 años. Dentro de la heterogeneidad de los poemas incluidos sí que se puede apreciar más cercanía o sintonía con el llamado "realismo sucio", aunque haya variedad, como indica Lydia en su artículo.

Otro aspecto a considerar es el poema-prólogo que Roger Wolfe tuvo la amabilidad de hacer. Es un poema-prólogo que deja claro que lo que el lector encontrará tiene mucho que ver con la vida diaria, con lo cotidiano, con el día a día, incluso con lo miserable que el poema juega a divinizar.

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