jueves, octubre 04, 2007

SUEÑO MUTUO

COINCIDENCIA ONÍRICA

Conmocionado. Escribo esto conmocionado. Llevo más de 2 meses desarrollando una investigación en torno al sueño; cambios de horario, repercusiones del cambio de alimentación en el ritmo del sueño, la construcción de mapas psicogeográficos oníricos, despertares provocados para capturar sueños... El pasado 2 de octubre, como llevo haciendo desde hace ya varios días, pernocté en casa de la mujer cuya deidad inunda cada rincón de mi organismo -lleno, como todos sabéis, de planetas habitados-, mujer que he llamado desde que la conocí, instintivamente: Efímera Gran Aliada y cuyo significante sólo puedo escribir en letras enormes, tan enormes como su bondad. Esa noche, como muchas otras, había puesto en práctica una teoría relacionada con la posibilidad de potenciar el fenómeno onírico: la interrupción sistemática del sueño. Estos descubrimientos y aportaciones teóricas aparecerán resumidas en un primer texto que revolucionará la vida cotidiana, y que publicará la revista de orientación surrealista Salamandra. Intervención Surrealista. Crítica de la vida cotidiana. próximamente.

Como iba deciendo, me encontraba en casa de E.G.A. Ambos nos echamos a dormir desnudos, felices y cansados de haber hecho el amor efusivamente momentos antes, a eso de la 1:20 (según anotaciones hechas en mi informe). Días antes, había estado practicando el despertar provocado sistemático, con lo que llevaba ya unos días despertándome varias veces en la misma noche. Aquella noche, a eso de las 3:35, según anotaciones inmediatas en mi diario de sueños, me despertó la intensidad provocada por el siguiente sueño:

Caminaba de noche, por la calle Tetúan de Santander. Me aproximaba a la boca del túnel que conecta Puerto Chico con Los Castros. Ante mí, tenía la gran boca del túnel, y a mi izquierda la carretera. Los arbustos que había a mi lado no me dejaban ver bien la carretera, pero vi el trozo de un coche; la parte de la ventanilla, donde una mujer joven apoyaba su cabeza en el cristal y dormía. Sonaba un tema de Rita Mitsouko. Cuando el coche avanzó y salvó la zona del arbolado me sorprendió el hecho de que sólo existiera la puerta color gris metalizado del coche, lo demás -incluido la mujer- había desparecido. Sólo quedaba esa puerta, que flotaba y seguía el curso de la carretera a gran velocidad. Me giré y la observé asombrado.
Después me interné en una urbanización cercana, próxima al pub Tempus. Atravesé una cancela metálica y vi un soportal. Antes de doblar la esquina que da a la puerta del portal, intuyo la presencia de un hombre sospechoso. Al dar dos pasos más veo que es un hombre de barba, que tiene extrañas manchas negras en la cara. Va vestido con camisa y pantalones vaqueros. De pronto, eleva las manos con intención de agredirme. En ese instante trato de girar para huir de él, pero hay unas rejas enormes que me lo impiden. Me despierto
.

El sueño, en este caso desagradable, me llenó de un sentimiento de miedo extremo. Elevó incluso mi temperatura corporal. E.G.A. se despertó, me miró y volvió a dormirse.

Durante la noche me desperté en 2 ocasiones más, pero esos despertares no coincidieron con ningún sueño. A la mañana siguiente, mientras desayunábamos y sin yo decirla nada acerca de este sueño, E.G.A. decide contarme, de forma espontánea, un sueño que ha tenido esa misma noche, sueño que paso a redactar aún con cierto temblor en los dedos, temblor eufórico, animoso y sobrecogido:

En el sueño de E.G.A., aparecíamos ella y yo, entrando en su portal. Subimos las escaleras y al llegar a la puerta de su casa, antes de abrir la puerta, ella percibe la presencia de otra persona. Se gira y ve que en el rellano posterior, hacia arriba, hay alguien que nos espera.

¿Cómo describir el estado de ánimo tan ufano que aquel hecho coincidente y maravilloso infundió en mí? El hecho de que soñáramos historias similares despertó en mí la curiosidad por ese personaje onírico, con el que pretendo coincidir en otros sueños y del que quiero hacer un seguimiento sistemático de sus posibles mutaciones oníricas. El asombro fue mayor cuando recordé la relectura de una entrevista a Jean Campbell, que es una analista de sueños estadounidense, quien ha dedicado muchos años de su vida al estudio de los sueños. Jean Campbell es investigadora onírica, autora de los libros “Gardens of America” ,”Dreams Beyond Dreaming”, conferencista, conocida invitada a programas de TV en los Estados Unidos, dirige talleres y clases sobre sueños. En esta entrevista aparece una referencia a la posibilidad de soñar colectivamente el mismo sueño y aporta datos sobre recientes investigaciones. Coloco aquí tal respuesta:

¿Es posible soñar en grupo?
J.C.: Probablemente, esta pregunta merece una disertación, pero trataré de ser breve. En 1978 al empezar el programa “Dream Helper Experiment”, con la colaboración de ARE( la organización de Edgar Cayce ) y del Poseída Institute, en aquella época, dirigido por mi, organicé una serie de investigaciones sobre sueños en grupos o sueños mutuos.A estos proyectos los llamamos Dreams to the Tenth Power, pues involucraba juntar a diez soñantes, a menudo personas que no se conocían entre sí y vivían en diferentes partes del mundo. Durante esta investigación hubo muchos ejemplos de personas que compartían los mismos elementos, o bien se encontraban en los sueños de los demás, incluso en sueños lúcidos. En 1986, estábamos simultáneamente aportando dos sueños, al Tenth Power Group cuando tuvimos uno de los ejemplos más encantadores. .A cada grupo se le dio un blanco, meta u objetivo, para encontrarse dos veces al mes por tres meses Durante el último mes del experimento una participante de uno de los grupos, dijo que iba a casarse y deseaba invitar a las otras nueve personas de su grupo a la boda. Le dimos al segundo grupo de soñantes el blanco original, “Encuéntrense en la playa”.En el día señalado, seis de los diez soñantes del primer Grupo, o bien asistieron a una boda, o a la boda misma en sus sueños. Sin embargo, la mujer que se iba a casar, escribió que esa noche estaba muy cansada. Había tenido un sueño, pero no sobre la boda. En vez de ese, tuvo otro, en el cual se encontró en la playa con gente de otro grupo que le “parecía conocida.” Con esos resultados, naturalmente, estoy convencida, que la gente sueña en conjunto frecuentemente y en forma espontánea, aunque tal vez nunca sepamos cuanta gente hasta que más personas se sientan bien compartiendo sus sueños.

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